jueves, 14 de junio de 2012

La Familia y el día 3






En el año 2011 muchas cosas diferentes acontecieron.

Muchas cosas acontecen desde puertas hacía dentro pero también hacía afuera. El pomo de la puerta a veces se abría para quien llamaba desde afuera, otras veces, simplemente parecía que el que llamaba para entrar no podía encontrar el timbre y tornaba sus pasos hacia atrás sin ni siquiera llamar. Desde el otro lado de la puerta, “mi lado”, no eran pocas las ocasiones en que yo veía que quien quería entrar se aproximaba, ¿mi respuesta? Esperar. Esperaba a que tocase y solo en tal caso me aproximaba y le invitaba a entrar. Tengo que decir que eran las más, aquellas en las que lo escuchaba aparecer y, ante mi miedo yo tomaba la peor actitud: como él no tocaba el timbre, yo no abría tampoco.

Como venía... se iba sin llamar. Como no llamaba... yo no abría y se iba sin más.

2011 fué un año muy dispar.

Fué en todos los aspectos un vaso unas veces llenos y las otras vacío. Hubo oportunidades que surgieron, oportunidades que unas veces pudieron ser aprovechadas y otras no. En el plano laboral no estuvo mal, lleno de projectos que me aportarían a veces más y otras menos. Un año que me mostraba viajes de negocios por toda Inglaterra e Irlanda, y business en la Semana internacional de la moda de Milan y Madrid. 

En Marzo ponía capuccinos en un restaurante de Chelsea. En Agosto me tomaba un baño en el spa de la última planta de uno de los hoteles más lujosos de Milan con la perspectiva del atardecer del sol de la toscana italiana.




En todos los aspectos, un año dispar.

Un año que me hizo madurar más, un año de ingeniudad puesto que yo creía que conocía el amor. Por supuesto, un año de desencanto por cuando se marchó. Ahora pienso que, si hubiera tomado otras decisiones sobre los pequeños aspectos de la vida rutinaria, quizás el verdadero amor sí que hubiera llegado antes. Aunque Él decidió que nos encontraramos en el momento apropiado: el momento en que ambos necesitabamos del otro. El momento de un cruce de vidas. 

Ella es para mí un regalo con forma de bendición.

De 2011 a 2012, las canciones de Brandon Flowers pasaron de ser tristes a convertirse en melancolía. El verano vino a visitarme a Inglaterra. Paseaba por la calle y quien nunca parecía immutarse te devuelvía una sonrisa. Las gaviotas que antes tenían una mirada desafiante se conviertían en animales pacificos. Las parejas de ancianos que viajan en el tren no pararían de besarse y sus cojeras parecían más amigas que nunca (serían el símbolo de la unión total y absoluta); mientras colocaban su equipaje en el departamento habilitado para ello, un joven veinteañero se acercaría para ayudarles; los chicos de color que viajaban en frente de mí no paran de sonreir y bromear, mientras la ancianita que viajaba al lado disfrutaba leyendo un libro sobre la felicidad.

Quizás esta la imagen que estoy tomando de 2012.

Terminé en un trabajo que me estaba ahogando personalmente, y parece que otros mejores comienzan a acercarse.

Siempre sucede algo en el día 3 de cada més en 2012.

3 de Enero de 2012 – Viaje de vuelta a Inglaterra, después de una de las mejores navidades que recuerdo.
3 de Febrero de 2012 – Regreso a Londres para trabajar un mes y vivir junto con mi familia inglesa.
3 de Marzo de 2012 - La mujer más maravillosa que he conocido entra en mi vida.
3 de Abril de 2012 – Último día en el trabajo.
3 de Mayo de 2012 – Viaje a Sevilla para que Priscila y yo podamos disfrutar de familia (y amistad).

¿3 de Junio de 2012?

El 3 de Junio fué el Diamond Jubilee en Inglaerra. Fiesta popular, como bien en este país, la lluvia no podía faltar a su cita. La Reina realizaba un paseo en barca por el Tamesis, saliendo de la antigua central eléctrica de Battersea Park , justo en frente de mi adorado Chelsea Bridge (zona que fué mi casa durante varios meses). 




En Battersea Park tuve el placer de que mi vida coincidiera con la de Angelo.

Cosas de la vida, Angelo era Brasileño. Quizás fuera la primera persona que me comentaría sobre añorar Brasil. Angelo tenía unos 50 años y era un afamado sastre en Chelsea, con clientes más que pudientes y adinerados. Durante años vivió en Londres, montó su negocio y allí compro un bonito piso en Battersea Park.




Una zona que por aquel entonces y según él decía, estaba destinada a converstirse en una de las mejores áreas de Londres. Invertir en un lugar que está llamado a ser cosmopolita en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo podría ser una inversión segura, sin embargo, eso no fué así. 



Hoy día Angelo todavía podría estar esperando a que la Northern Line montase su “pequeño quiosco” en los alrededores de Battersea Park para poder coger el metro y desplazarse a otros puntos de la cuidad evitando el caos circulatorio que contradecía el precioso ocaso que cada atardecer ofrece el Puente de Chelsea.

Aunque Angelo esperaba a la linea del Norte, él contaba con el acceso a la de línea de los Ferrocarriles Sureños cerca de su casa. Unos ferrocarriles que, casualidades de la vida, son el medio para llegar a Eastbourne, mi actual lugar de residencia.

Vivir con un brasileño como Angelo fué, sin duda, mi primera parada antes de llegar a Eastbourne y mi primera experiencia familiar en Inglaterra.

Él me proporcionó esperanza en la búsqueda del trabajo, él me ayudó a entender un poco mejor esta ciudad y me subió mi autoestima cuando estaba un poquito desmotivada.

Mientras tanto, él sufrió muchísimo.

Lamento mucho no haber podido despedirme de él. Lo intenté varias veces pero no pudo ser. Un día, hace dos meses, recibía un mensaje de texto de una de sus sobrinas el cuál decía que Angelo no había podido ganarle el pulso al cáncer.

Sus cenizas descansan entre los árboles de su amado Battersea Park, allí donde iba tantos atardeceres a pasear. Su cuerpo es ahora parte de Battersea Park donde todos los días contempla esos atardeceres que tanto amaba.



Supongo que le debía unas palabras desde aquí:

“ Meu amigo,
espero que você estejam muito bem
onde você agora está.”

El 3 de junio de 2012, cuando yo me sentaba enfrente del televisor y veía a la Reina salir de Battersea Park, yo no podía evitar acordarme de Angelo. Él fué mi primer atisbo de sentimiento de familia en Londres y, cosas de la vida, Angelo era brasileño.

Ese día me sentaba en frente del televisor de la casa de Marta para ver a la Reina de Inglaterra pasear por el Támesis.

Marta es una de las tías de Priscila, quizás después de su madre, aquella que tiene un mayor peso en la familia en Londres. Como ya hizo otras veces, y como parece que le encanta hacer, ese día toda la familia se reunió en su casa para degustar una exquisita comida brasileña. Para más, Marta vivió en Sevilla durante un tiempo y eso obviamente me ayuda a que me sienta un poco mas cerca de casa. Su marido es árabe y una persona con un corazón enorme. Las niñas, tienen una mezcla de cultura árabe y brasileña, criadas en Londres y habiendo vivido en Sevilla (Sarah, la mayor es una enamorada de nuestras gentes, nuestras culturas y la ciudad. Habla como unos 5 idiomas y el español lo hace con acento sevillano).

Es una niña que se hace querer muchísimo y siento que tiene un feeling especial por mí. Claro que el sentimiento es más que mutuo.

Después aparece Luana, el ojito derecho de Priscila. Creo que si Xabulo coincidiera con ella, habría una guerra de celos entre bebés por quedarse con Priscila.





Claro que, ¿quién no se pelearía por ella?

En el Diamond Jubilee, toda la familia de Priscila se reunió para comer y simplemente celebrar el cariño que entre todos se muestran.

Nada más y nada menos. Para ellos un día de reunión sin más, para mí estas reuniones me dan muchísimo en un país tan grís.

Y allí estaba yo una vez más, sintiéndome querido como el que más y sintiendo que tengo una familia en un país que era tan frío que las canciones de Brandon Flowers solo eran tristes y el invierno era casi permanente en mi corazón. Paseaba por las calles y nunca nadie parecía immutarse, las gaviotas tenían una mirada desafiante. Las parejas de ancianos que viajaban en el tren nunca se miraban y sus cojeras parecían más enemigas que nunca (eran el símbolo de la desunión total y absoluta), mientras colocaban su equipaje en el departamento habilitado para ello, un joven veinteañero los miraba sin ayudarles; los chicos de color que viajaban en frente de mí agachan su cabeza pareciendo preocupados y, mientras tanto, la ancianita que viaja al lado trataba a duras penas de leer un libro sobre la felicidad.

2011 me está trayendo muchas cosas y está quitando otras. Parece que quita las malas y pone las buenas.

Este año me ha regalado a una mujer maravillosa y esa mujer me ha regalado el amor de una familia.




Pero cada vez que estoy con esta familia YO SOLO PIENSO EN LA MÍA, en lo feliz que sería si pudiera estar más a menudo con ellos y en lo feliz que sería si ellos pudieran estar aquí conmigo y disfrutar de muchos 3 de Junio y de toda “mi familia brasileña” en Londres.




Hay noches que son de compañía, 
y noches que son de soledad. 

Cuando la soledad asoma
escucho los campanilleros 
para sentir su calor de nuevo. 

Se los canto a ella muchas noches
antes de dormir
y se los cantaré a tus nietos
para que como yo hicía
puedan dormir feliz. 





La niña de la Puebla y los campanilleros




1 comentario:

  1. "Tres de julio era, señores
    Cuando la caló apretaba
    treinta y dos Guardias Civiles
    por la carretera entraban"

    Algún día te hablaré de ésto. Eran las primeras luchas contra una dictadura, recien fallecido su Hacedor.

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