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domingo, 24 de abril de 2011

Hoy he conocido a Peggi y Rafael Lagares

Las circunstancias -como ocurrió ayer, y como pasa hoy- me obligan a romper el tema sobre lo que quiero escribir. Pero sinceramente, creo que la ocasión de hoy merece la pena.

Y es que, hoy he conocido a Peggi... y Rafael Lagares.

Rafael murió en 1999 pero yo lo he conocido hoy.

Peggi tiene 90 años. Y es una encianita adorable. Es la viva imagen del estereotipo de "Señora/Madam Británica". Entrañable y con una elgancia desorbitada.

Algo me impulsó a acercarme a Peggi. Y desde luego, no me equivoqué. A veces, no está mal moverse a base de impulsos. ¡Lástima que sea algo que solo se puede hacer a veces!

Tras una breve conversación en inglés. Ella comenzó a hablar italiano. Es algo que comprendo puesto que, al fin y al cabo, mi inglés está completamente italianizado. Mi contestación fue en español. Tratar de mostrarle a una señora tan entrañable que estaba equivocada no era tarea fácil. Sin ambargo, el intentar dibujar la mejor de mis sonrisas creo que ayudo un poco.

-¿Cómo aprendió español?. Le pregunté, tratando de devolverle la misma intensidad de ternura que ella me estaba regalando con su mirada.
- En Argentina. Tuve varias amistades allá, y eso me permitió mejorar español. Me respondió Peggi.
- ¡Qué interesante! Pero muchas fueron las veces que usted tuvo que ir a Argentina, para contar con tan buen español.


Ante mi frase, Peggi soltó un tipo de carcajada de la que se desprendía que me daría más información al respecto. A la vez que reía, su cabeza se inclunó hacia detrás, y posteriormente, resposó todo su cuerpo sobre el respaldo de su asiento. Su gesto me decía: "Ups! Me has pillado, chavalín!"


- Para ser sincera, mi primer novio fué argentino. De Buenos Aires. Y era bastante conocido: Rafael Lagares. Seguramente, no lo conocerás. Hace tanto de aquello... Fue un gran tenor y cantante de ópera en Argentina. 





Mis ojos se abrieron como platos. Obviamente, desconocia por completo el nombre de Rafael Lagares. Sin embargo, el encanto de Peggi me absorvió tan por completo, que me hacía recordar las interminables historias de mi abuelo. En aquel momento, no podía ni por asomo imaginar lo que me vendría después...


- Lo cierto es que desde pequeña mi familia tuvo un vínculo especial con Argentina. Recuerdo jugar en los brazos de Juan Duarte.
Un silencio incómodo prosiguió tras su comentario. Ella espera algún tipo de respuesta por mi parte. Respuesta que no encontró debido a mi total ingorancia. A ello, Peggi prosiguíó.
- ¡Juan Duarte! ¡El Vasco!
El gesto mi cara permanecía inmovil. Como aquel al que la hablan en un idioma completamente desconocido. Sin embargo, Peggi cambiaría mi semblante con una expresión.
  ¡El padre de Eva Perón!




Yo no podía salir de mi asombro.


Aquella ancianita tan adorable que estaba sentada junto a mí, se había criado con Eva Perón. Ella era historia viva y yo, en mi más completa inocencia traté de saber sobre Eva Perón masacrándola a preguntas relacionadas con el tema.

Pero Peggi me sorprendería una vez más.

Niguna de sus respuestas guardaban relación con Eva Perón.

A cuestiones tales como: ¿Cómo era Evita? ¿Que recuerdos guarda de su infancia? ¿Y de su vida pública?... Peggi me respondió siempre hablando de Rafael Lagares. Ella no le daba importancia al hecho de que hubiera conocido a Eva Perón. Las obras de Lagares, sus éxitos en el teatro Colón de Buenos Aires, sus viajes por Italia, sus cualidades personales y por supuesto, cuánto lo amaba, fueron las únicas respuestas que hallé a encontrar.

Pero me dió, sin esperarlo, uno de los cumplidos más grandes que nadie me ha dado:

"¡Hay algo en tí que me recuerda a él, a Rafael!".


Hoy he conocido a Peggi. Una anciana de noventa años, que tuvo una vida envidiable. Que conoció a personas que cambiaron la historia y a artistas que ayudaron que esta historia fuese un trago más placentero.

Hoy he conocido a Peggi. Y Peggi ha alegrado mi día.

Hoy he conocido a Peggi.

Una anciana de noventa primaveras que me hablado del amor con la ilusión de una niña.


1 comentario:

  1. Hermosa página es una amalgama de sentimientos y romanticismo propios de la época en que se desarrollaron los acontecimientos.

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